§ La nueva exposición del Museu d’Art Contemporani de Barcelona, inspirada en
el libro Especies de espacios de
Georges Perec, reflexiona sobre el espacio.

Para acceder a la exposición, situada en la segunda planta del museo, los visitantes deben subir por la escalera de caracol que se encuentra junto a la entrada. A mitad de camino, los más curiosos se detienen: un pequeño agujero atraviesa la pared. Con poco menos de un centímetro de diámetro, el agujero abierto en el hormigón les permitirá ver el exterior del edificio. En cualquier caso, pocos escalones después, una cartela aclara las dudas surgidas: «Luz Broto, Abrir un agujero permanente (2015). Perforación en un muro de hormigón. 16 mm x 45 cm de profundidad. 41º 22’ 58.548” N, 2º 10’ 0.534” E». Se trata de la primera referencia a los espacios en una exposición protagonizada por ellos.
Así comienza ‘Espècies d’espais’, una muestra que –como otros proyectos expositivos del MACBA-, se desmarca del acartonamiento y de los complejos habituales de gran parte de los espacios museísticos actuales. Se trata de una excepción a aquellas instituciones culturales que pretenden mostrar la vanguardia artística con una puesta en escena repleta de rigidez y totalmente desfasada. Una falta de complejos que, en este caso, se traduce en un proyecto atractivo y accesible que invita al espectador a formar parte activa de la muestra. Se trata, en definitiva, de un espacio propicio para el arte.
Nada más comenzar, tras la cortina de Daniel Steegman que da acceso a la sala, se encuentra un espacio expositivo diseñado por el despacho de arquitectura MAIO que al mismo tiempo que divide los espacios, también funciona como una obra en sí misma. Como asegura Frederic Montornés, comisario de la muestra, se trata de un «recorrido sin jerarquías, pensado para favorecer el goce de las obras por sí mismas y sus relaciones». De esta manera, es posible visitar la exposición sin necesidad de seguir un recorrido preestablecido.
En la primera sala, protagonizada por el espacio privado, la fotografía de Humberto Rivas titulada ‘Londres’ y ‘Sweet Home II’ de Gino Rubert conviven junto a las viñetas de Francisco Ibáñez y el cómic de Saul Steinberg que inspiró la obra ‘La vie, mode d’emploi’ de Georges Perec. En esta primera parte, los espectadores tendrán la oportunidad de imaginar al habitante que podría esconderse tras la puerta verde de Dora García, conocer los tipos de ladrillo que conforman el edificio a través de un listado de Lara Almarcegui, o perderse en el videojuego-laberinto de Serafín Álvarez basado en una serie de pasillos extraídos de películas de ciencia ficción.
La segunda sala, que no cuenta con ningún tipo de división y con un banco urbano en el centro, está dedicada al espacio público: el campo, la ciudad y el mundo. En esta ocasión, el tránsito del ámbito privado al público se explicita mediante la obra que da acceso a la sala: ‘Hueco de una puerta’ de Stanley Brouwn, que reproduce las medidas exactas de la entrada al edificio del número 62 de la calle del Carmen. Aquí destacan la instalación de Pep Duran, la pieza de Marcel Broodthaers o las psicogeografías de Guy Debord. Y, con la misma sutileza con la que comenzó, la exposición termina con la expresión mínima del espacio: dos telas de Lucio Fontana en las que, con un simple corte sobre la superficie del lienzo, consigue evidenciar el espacio que esconde.
La exposición ‘Espècies d’espais’, comisariada por Frederic Montornés, podrá verse del 16 de julio al 24 de abril en el MACBA (Plaça dels Àngels 1, Barcelona).
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